En la escena gastronómica colombiana, pocos nombres tienen el peso y la permanencia de Harry Sasson. Más que un restaurante de alta cocina en Bogotá, el lugar se ha convertido en un referente de la transformación culinaria del país durante las últimas tres décadas. Instalado en una elegante casona de la Zona G, el restaurante mezcla sofisticación, tradición y una propuesta internacional que ayudó a redefinir el concepto de fine dining en Colombia.
Detrás de ese proyecto está el chef Harry Sasson, considerado uno de los pioneros de la cocina contemporánea colombiana. Formado en Canadá y marcado por la influencia de las técnicas asiáticas y europeas, Sasson regresó al país en los años noventa con la intención de modernizar la oferta gastronómica local. En 1995 abrió H. Sasson Wok & Satay Bar, el germen de un imperio culinario que hoy sigue siendo símbolo de prestigio y consistencia.
Su cocina ha evolucionado desde una fuerte inspiración internacional hacia una reivindicación de los ingredientes colombianos. El chef ha insistido en que el verdadero reto no es copiar tendencias globales, sino construir una identidad propia desde el producto local y el gusto del comensal colombiano. Esa visión le permitió convertirse en una figura clave para las nuevas generaciones de cocineros del país.
La trayectoria de Sasson ha sido reconocida dentro y fuera de Colombia. Su restaurante ha figurado en la lista de Latin America’s 50 Best Restaurants y en 2024 recibió el Woodford Reserve Icon Award, un reconocimiento a su aporte histórico a la gastronomía latinoamericana.

