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Un refugio en Barú donde el Caribe y la selva se encuentran en armonía.

Entre el bosque seco tropical de Barú y el mar Caribe, Hotel Las Islas aparece como un refugio que se deja descubrir poco a poco. Desde Cartagena se llega en 45 minutos de lancha, en hora y media por carretera o en 18 minutos de helicóptero. Cada forma de aproximarse ya anticipa lo que viene: un lugar donde la naturaleza marca el compás y la calma se siente antes de bajar del transporte.

Los 65 bungalows del hotel se integran al paisaje con naturalidad. Algunos se elevan entre las copas de los árboles; otros se asoman directamente a la playa. Diez espacios únicos adicionales ocupan Isleta, la isla privada del hotel, a solo cinco minutos de distancia. El diseño respeta el entorno y nada parece impuesto, todo parece haber estado siempre allí.

Lo que se vive en Hotel Las Islas se sostiene en un equilibrio sereno entre sofisticación, privacidad y presencia de la naturaleza. El sonido del oleaje, la vegetación que rodea cada espacio y una arquitectura pensada para dialogar con el lugar crean una atmósfera donde el tiempo se dilata y los sentidos se agudizan.

El compromiso ambiental del hotel es parte de su identidad. Es el único en Colombia certificado por Beyond Green y pertenece a una red internacional de propiedades que priorizan la conservación real. Sus programas protegen corales, recuperan manglares y resguardan al mico tití cabeciblanco —esa especie endémica y frágil que habita la zona y que a veces se deja ver entre los árboles—.Los bungalows en tierra firme cuentan con piscinas privadas de agua salada. Los que se alzan entre siete y doce metros de altura ofrecen jacuzzis rodeados de selva, rincones pensados para el recogimiento y la observación tranquila del entorno.

La propuesta gastronómica se reparte en cuatro restaurantes que celebran tanto los sabores del Caribe como influencias de otras latitudes. Sabai Sabai, la apertura más reciente, propone una fusión tailandesa que incorpora ñame, plátano y pescado fresco local. Los platos sorprenden por su equilibrio y por la forma en que realzan los ingredientes de la región.

Un spa rodeado de vegetación, un centro de actividades acuáticas y buceo, una boutique curada y una heladería artesanal completan la experiencia. Un telescopio profesional permite contemplar el cielo nocturno en condiciones de oscuridad casi total, un atributo poco común en la región Caribe.

Senderos y caminos recorren la propiedad y permiten desplazarse en bicicleta o en carrito de golf entre la selva y las playas. Cada trayecto invita a detenerse, a mirar y a dejarse llevar por el ritmo del lugar.

Gran parte del equipo proviene de las comunidades de Barú y sus alrededores. Su calidez y su conocimiento del territorio aportan autenticidad a cada interacción y refuerzan el vínculo del hotel con la región.

Aunque representa una inversión significativa, los precios no resultan desproporcionados, ya que corresponden con el nivel de cuidado, la preservación del entorno y la calidad de una vivencia que se atesora mucho después de partir.

Entre el mar, la selva y el silencio de la naturaleza, Hotel Las Islas representa el escape perfecto para viajeros que buscan una combinación excepcional de lujo, privacidad y tranquilidad en uno de los destinos más fascinantes del Caribe colombiano.

Una propuesta autentica, pensada para quienes valoran pausas significativas y regresan con el deseo de repetir la experiencia, por Jean Claude Bessudo, presidente de Aviatur y Matías Muñoz, Gerente de hotel Las Islas.