Oler un pocillo servido con café negro es como olfatear el perfume de una abuela amorosa.
Recuerdo que lo primero que hacía mi nona al ponerse de pie en la mañana era ir a la cocina a prepararse su tinto amargo hirviendo.
Y en el día se tomaba dos pocillos más: uno después del almuerzo y otro hacia las 5:00 de la tarde.
Aún no sé qué tiene ese tinto que hace que les sepa tan delicioso y más si lo acompañan con un cigarrillo.
A mí solo me gusta el perico (café con leche) y mi debilidad son los granizados de café. ¿Y a ustedes?
Pues, a un año de que el Congreso de la República oficializó al café como bebida nacional de Colombia, el pasado 27 de junio celebramos el Día Nacional del Café y el aniversario 99 de la Federación Nacional de Cafeteros.
Recordemos que con la aprobación de la Ley 2504 de 2025, el café pasó a ser una bebida típica. Sí, como la chicha, la lulada, el aguapanela, el refajo, el masato, el aguardiente y el viche (trago artesanal del Pacífico)...
Se habían demorado en el Congreso. Yo pensé que desde tiempos de la novela ‘Café con Aroma de Mujer’ (1994) ya el café era nuestro néctar por excelencia. Tal vez siempre lo ha sido, pero hasta ahora es oficial.
En realidad, el café es la bebida más famosa de la nación y la que más bebemos.
En primer lugar, usted ve en cada centro comercial una estación de venta de bebidas a base de café: Juan Valdez y Oma, principalmente; marcas con el sello 100 % colombiano.
Dice el diario Portafolio que, en 2024, la marca Juan Valdez reportó su mayor crecimiento histórico con un aumento del 551 % en sus cifras, mientras que empresas como Buencafé y Almacafé (también colombianas) alcanzaron utilidades récord.
En segundo lugar, la novela del fallecido libretista Fernando Gaitán hizo que el café fuera un producto más comercial en el exterior.
Y, en tercer lugar, durante décadas el café colombiano se ha catalogado como uno de los mejores del mundo por su excelente calidad y sabor. Asimismo, somos uno de los mayores exportadores.
En 2024, Colombia exportó 12,3 millones de sacos, llegando a 104 países. Estados Unidos lidera como principal comprador, seguido por Canadá, Bélgica, Japón, Corea del Sur y China; de acuerdo con Portafolio.
Ahora bien, según Marca País Colombia, el café colombiano se caracteriza por su sabor equilibrado, cuerpo medio, acidez brillante y notas aromáticas complejas.
Por tanto, es reconocido mundialmente por su suavidad, versatilidad y la diversidad de sabores que ofrece; incluyendo notas frutales, florales, a caramelo y chocolate, dependiendo de la región de cultivo.
Portafolio asegura que uno de los principales objetivos de la Ley 2504 de 2025 es estimular la innovación en torno al consumo del café colombiano.
Y es que la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) proyecta un incremento en la demanda interna a través de nuevas presentaciones como cafés fríos, energizantes, productos en lata, drips (empacado) y versiones con licor.
Está de moda incluso la venta de la Máquina de Café Automática Barista Pro. Usted va al supermercado, a almacenes de cadena, a cualquier lugar, y al lado de las ollas le colocan el aparato para hacer café.
¡Hágame el favor! Algo así como: sea barista en casa. Y entonces, el trabajo de los expertos, ¿qué?
Bueno, ese es otro debate. El caso es que nos están diciendo: a tomar café en cualquier presentación, a prepararlo con más sofisticación y a sentirnos orgullosos de nuestro producto tipo exportación.
Y antes de cerrar, además de su impacto cultural y económico, la legislación cafetera es vista como una herramienta clave para mejorar las condiciones de vida de los caficultores. ¡Lo aplaudo! Se lo merecen.
Eso sí, si he de tomar tinto, mil veces prefiero el granulado original, hecho en la olleta vieja, sumida y marrón en los bordes como el color de un grano de café… Que huela en toda la cocina y que me recuerde siempre al que con amor preparaba mi viejita.

